La educación más perfecta

A. C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada

 

Las Escrituras védicas revelan las cualidades esenciales de aquél que está capacitado para aceptar un maestro espiritual.

 

Conferencia dada en Nueva York, Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1966.

raja-vidya raja-guhyam
pavitram idam uttamam
pratyaksavagamam dharmyam
su-sukham kartum avyayam

«Este conocimiento es el rey de la educación, el secreto más secreto de todos. Es el conocimiento más puro, y como proporciona una percepción directa del yo mediante la comprensión, es la perfección de la religión. Es imperecedero y se practica con alegría».      Bhagavad-gita 9.2

Vidya significa «educación», y raja, «rey». ¿Cuál es la educación verdadera?

En el mundo material disponemos de diferentes categorías. En lo referente a la educación hay unos que son catedráticos, otros licenciados, hay algunos que han ido a la universidad tres años, otros cuatro. Hay diferentes grados. Ahora bien, ¿cuál es el summum bonum, la educación más perfecta y superior? La educación más perfecta —rajavidya— es la conciencia de Krishna. El verdadero conocimiento consiste en comprender quién soy. A menos que alcancemos ese punto, no tendremos conocimiento alguno.

Cuando Chaitanya Mahaprabhu comenzó a predicar, Su primer discípulo fue Sanatana Gosvami, ministro de economía del Nawab Hussain Shah. Sanatana, al sentirse atraído hacia el movimiento de Chaitanya Mahaprabhu, se retiró de su trabajo y se unió al Señor Chaitanya. La primera vez que fue a verle Le preguntó: «¿En qué consiste la educación?».

Sanatana contaba con una formación excelente. En aquella época, en la India se enseñaba el persa. Al igual que durante la dominación británica se enseñaba el inglés, durante la dominación pathan el idioma estatal era el persa. Sanatana Gosvami también era un gran estudioso del sánscrito y, sin embargo, preguntó: «¿En qué consiste la educación?».

¿Por qué hizo esa pregunta? Él le dijo al Señor Chaitanya: «La gente me considera instruido, y soy tan necio que así lo creo».

La siguiente pregunta no puede ser otra que: «¿Por qué piensas, pues, que no eres instruido? Conoces perfectamente el sánscrito y el persa. ¿Por qué crees que no eres instruido?».

 

Sanatana replicó: «Creo que no soy instruido porque no sé quién soy. No deseo sufrir, pero me veo obligado a padecer las miserias materiales. No sé de dónde vengo o a dónde voy y, aun así, la gente me considera alguien instruido. Me consideran un gran sabio y eso me halaga. Pero soy tan necio que ni siquiera sé quién soy».

Lo cierto es que esa es nuestra situación actual. Nos sentimos muy orgullosos de nuestros adelantos educativos. Pero si le preguntan a alguien: «¿Qué es usted?», difícilmente será capaz de responder. Todo el mundo vive en la creencia de que somos el cuerpo. Pero lo cierto es que no lo somos. Esto ya lo hemos explicado en numerosas ocasiones. Así que si nos sometemos a este examen y lo aprobamos ―sabiendo que no somos el cuerpo― habremos alcanzado el verdadero conocimiento. Este es el principio.

Conocimiento y acción

El Señor Krishna dice, refiriéndose al conocimiento que en este verso le está impartiendo a Arjuna: «Esto es rajavidya». Rajavidya significa conocerse a uno mismo y actuar de acuerdo a dicho conocimiento. Si yo no sé quién soy, no sé cuál es mi situación, todas mis obras serán un error y una ilusión. Solamente con saber: «Yo no soy el cuerpo material», no es suficiente. No eres material: eres espiritual. Por consiguiente, debes obrar de acuerdo a ello. Esa actividad espiritual es la conciencia de Krishna y se denomina rajavidya, el rey de toda educación.

Rajaguhyam significa «muy confidencial». No es posible aceptar la conciencia de Krishna con facilidad. Pero por la misericordia del Señor Krishna y del Señor Chaitanya se nos entrega de una manera muy sencilla, mediante el canto de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.

El Señor Chaitanya ha ofrecido un estudio analítico de la entidad viviente. Ha empezado diciendo que existen innumerables entidades vivientes por todo el universo. Si hacen un agujero en la tierra encontrarán innumerables entidades vivientes. Si estudian el aire encontrarán innumerables entidades vivientes. Si se zambullen en el agua, encontrarán entidades vivientes. Así, por todo el universo existen distintas clases de entidades vivientes.

El Señor Chaitanya divide a las entidades vivientes en dos categorías: las móviles y las inmóviles. Los árboles, las piedras, las plantas y la hierba no pueden desplazarse. La piedra tiene vida, pero su conciencia no está desarrollada. Se encuentra demasiado cubierta. De modo similar, si una persona en un cuerpo humano no comprende su posición, puede compararse a una piedra.

 

Existen innumerables entidades vivientes por todo el universo.

A continuación, tenemos las entidades móviles, los seres acuáticos, bestias, reptiles, humanos, semidioses, ángeles celestiales. De entre todas las entidades vivientes sólo hay un número muy reducido de seres humanos. Existen 8.400.000 especies vivas diferentes. De ellas, sólo 400.000 tienen un cuerpo humano. El Señor Chaitanya dice: «De esas 400.000 especies humanas, sólo algunas son civilizadas. Y de entre todas las personas civilizadas, algunos son devotos de las Escrituras». La gente dice «soy cristiano», «soy hindú», o «soy musulmán». Pero en la época actual, la mayoría de los que declaran: «Soy de tal religión», no creen en las Escrituras.

Tres clases de obras religiosas

Aquellos que sí creen en las Escrituras, en su mayoría, se sienten atraídos hacia las obras piadosas o filantrópicas. Estas personas creen, por ejemplo, que la caridad es algo loable. Las obras religiosas, piadosas, son de tres tipos: yajña-dana-tapahYajña significa «sacrificio», dana significa «caridad», y tapahsignifica «ascetismo». Las órdenes espirituales de brahmacharya (estudiante célibe) y sannyasa (vida de renuncia), implican tapahTapah supone la aceptación voluntaria de rígidos principios de ascetismo. La caridad supone la entrega voluntaria de posesiones materiales.

Yajña significa «sacrificio». En la actualidad no sabemos qué significa sacrificio. Pero podemos encontrar la información en textos históricos como el Mahabharata. En la antigüedad, los reyes realizaban grandes sacrificios. Donaban millones de rupias, millones de objetos valiosos, oro y plata. En la actualidad tal cosa no es posible. Pero en la antigüedad los reyes sí lo hacían. Los reyes solían cobrar impuestos a los ciudadanos, pero cuando realizaban sacrificios, distribuían las riquezas de manera gratuita entre sus súbditos. En la actualidad el Estado se encarga de cobrar los impuestos, pero no los distribuye. Por ello no tenemos noción alguna de los que significa el término yajña.

Yajña es el deber de los reyes y jefes de estado, dana es el deber de los cabezas de familia, y tapah el de los brahmacharis, sannyasis y vanaprasthas (retirados). Estas son distintas reglas que hay en la vida religiosa. Los que creen en las Escrituras adoptan estas normas. La mayoría, sin embargo, aceptan una fe en particular. Afirman que aceptan cierta religión, pero no hacen nada. Aun así, de entre muchos millones de gente así, algunos son verdaderamente religiosos: hacen sacrificios y penitencias y dan caridad.

El Señor Chaitanya dice: «De entre muchos millones de personas que dan caridad, hacen penitencias y sacrificios, algunos de ellos llegan al conocimiento perfecto de quiénes son: «yo no soy este cuerpo».

Ahora bien, el mero conocimiento teórico de «yo no soy este cuerpo; yo soy alma espiritual» no es perfecto. Hay que liberarse de verdad del enredo material. Eso recibe el nombre de mukti, liberación. De entre muchos miles de personas que saben con certeza quién son, algunos de ellos pueden llamarse verdaderamente liberados. Y de entre muchos millares de liberados, algunos pueden llegar a comprender a Krishna.

Síntomas de liberación

En definitiva, entender a Krishna no es algo fácil. Pero Krishna es bueno. Sabe que en esta era de Kali es muy difícil que la gente pueda liberarse mediante un proceso ordinario (primero llegar a ser civilizados, luego religiosos, luego dar caridad y hacer penitencia, luego alcanzar el nivel del conocimiento y, por último, alcanzar la liberación). Por lo tanto, Él advino como Sri Chaitanya Mahaprabhu y nos ofreció un método directo para ser conscientes de Krishna.

Después de liberarse es posible conocer a Krishna. Eso se afirma en el Bhagavad-gita: brahma-bhutah prasannatma. El primer síntoma de la persona liberada es que es muy feliz. Nunca la verán triste. Na socati na kanksati: no conoce la ansiedad. Nosotros nos encontramos repletos de ansiedades. «Oh, ahora he conseguido tal cosa. He de asegurarla. He de pagar la factura. Tengo que hacer esto o lo otro», muchísimas ansiedades. Pero la persona liberada carece de ansiedades. ¿Quiere ello decir que carece de ansiedades porque se ha vuelto rico? No. No necesariamente. Pero carece de ansiedades.

Y tampoco se lamenta. No piensa: «Soy pobre». ¿Por qué ha de pensar que es pobre? Cuando pensamos: «Soy parte de este mundo material, y no tengo tal o cual cosa», a continuación, deducimos: «Soy pobre». Pero aquél que está liberado del concepto material de la vida, no le preocupa lo que tiene o lo que no tiene. Por ello es prasannatma, feliz. «No tengo nada que perder, nada que ganar. Estoy aparte de todo esto». Eso es lo que significa liberado.

La visión de la vida que tiene la persona liberada es samah sarvesu bhutesu: no ve que unos sean ricos y otros pobres, necios o instruidos. Hay muchas dualidades en este mundo material, pero la visión de la persona liberada se encuentra por completo en el nivel espiritual. Ve que todas las entidades vivientes son parte integral de Krishna. Y, por lo tanto, trata de llevar a todas las entidades de regreso a la conciencia de Krishna. No hace distinciones: «Él es brahmana. Él shudra, un obrero. Él indio. Él americano». O, «él blanco, él negro», o, «él instruido, él inculto». No. «Todo el mundo debe acudir a la conciencia de Krishna». Esa es su creencia. Samah sarvesu bhutesu. Cuando una persona cuenta con estas cualidades, el Señor Krishna dice: mad-bhaktim labhate param: «Entonces se hace digno de ser Mi devoto puro».

El proceso de alcanzar la liberación siguiendo principios regulativos no es fácil, especialmente en esta época. El Bhagavatam describe a la gente de esta época como prayenalpayusah: «La duración de su vida es muy corta». Y mandahMandah significa «muy lentos». De veinticuatro horas, doce se pasan durmiendo, y de las doce restantes, diez horas las dedican a ganar dinero. Sólo les quedan dos horas. ¿Cuánto tiempo pueden dedicar a la comprensión espiritual? No tienen tiempo.

A continuación, el Srimad-Bhagavatam dice: sumanda-matayo. Si alguien no tiene interés alguno por hacer un progreso espiritual, hay muchas asociaciones pseudoespirituales que lo atraparán.

A continuación, manda-bhagyah: «Y la mayoría son muy desafortunados». La mayoría no cuenta con lo necesario para hacer frente a las necesidades primarias: comer, dormir, defenderse y aparearse. Y estos no son más que principios elementales que están al alcance incluso de los animales. Pero en esta época, aun estos principios tan elementales son difíciles de cubrir: refugio, una esposa, alimentos. Y todo el mundo tiene miedo. «¿Declararán alguna guerra y me mandarán al campo de batalla?».

Y, por último, upadruta: «Y además de todo lo dicho, las personas siempre se encuentran alteradas por enfermedades y tantas otras cosas».

Esta es la situación de la gente de esta era. Por ello, el Señor Krishna creyó que les sería imposible llegar a la liberación siguiendo un proceso regulativo. Y, gracias a Su misericordia sin causa, advino en la persona del Señor Chaitanya y entregó la perfección de la vida más elevada (el éxtasis espiritual), en forma del canto y la oración de Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare. Esta salmodia y canto es práctico. No depende de si el que lo realiza está liberado o no, de su posición o de su condición. No hay más que venir y adoptarlo; y, de inmediato, sentirás el éxtasis espiritual. Es por eso que este proceso recibe el nombre de pavitram, «muy puro». Todo aquel que adopta este proceso se purifica. La purificación empieza de inmediato.

Uttamam quiere decir «lo más elevado» o «trascendental». Ayer expliqué el significado de uttamam, citando un comentario al verso de hoy. El comentarista explica el significado de uttamam refiriéndose a otro verso del Padma Purana:

aprarabdha-phalam papam
kutam bijam phalonmukham
kramenaiva praliyeta
visnu-bhakti-ratatmanam

Esto significa que cuando alguien se encuentra en conciencia de Krishna, en poder del conocimiento trascendental más elevado, de modo gradual las semillas de las reacciones de todos sus pecados desaparecen. Hemos estudiado en el Bhagavad-gita el ejemplo de que, si acercamos algo al fuego, se convierte en cenizas. De modo similar, tan pronto como empieza a arder el fuego de la conciencia de Krishna, todas las reacciones de las actividades pecaminosas de nuestra vida anterior se destruyen.

El objetivo de las Escrituras

Nuestro sufrimiento se debe a las actividades pecaminosas. Y las actividades pecaminosas son fruto de nuestra ignorancia. Las actividades pecaminosas las llevan a cabo aquellas personas que no saben qué es cada cosa. Los niños no saben cuál es el resultado de tocar el fuego porque son ignorantes. Y, tan pronto como un niño toca el fuego, se quema la mano. El fuego no hace concesión alguna al niño. El fuego siempre es fuego. De manera similar, nosotros no sabemos cómo funciona este mundo material, cómo es controlado. En nuestra ignorancia obramos de cierto modo, pero la naturaleza es tan estricta que no nos perdona, obremos con conocimiento de causa o no.

La ignorancia es la causa del sufrimiento. Por eso hay que obtener el conocimiento adecuado. Y el conocimiento adecuado significa conocer las cosas por lo que son: lo que somos, lo que es el mundo, lo que es Dios y cuál es nuestra relación con Él. Debemos saber todas esas cosas. No tenemos que ser, simplemente, técnicos expertos en algún departamento específico. Eso no es conocimiento. Aquí sí hay conocimiento: has de saber quién eres y cómo has de obrar. Y este conocimiento puede lograrse en este cuerpo humano, no en un cuerpo animal. Por consiguiente, para darnos conocimiento, para ofrecernos la guía adecuada, hay tantas Escrituras en todas partes del mundo civilizado. No hay que desentenderse de ellas.

 

De entre muchos millones de personas, algunos son verdaderos religiosos.

Chaitanya Mahaprabhu dice: «Desde tiempo inmemorial, la gente olvida su relación con el Señor Supremo. Por eso el Señor envía muchos representantes para que traigan las Escrituras». Así que debemos aprovechar las Escrituras, especialmente el Bhagavad-gita. En el Bhagavad-gita podrán encontrarlo todo explicado de la forma más perfecta. Podrán exponer sus dudas. Podrán tratar de entenderlo mediante su conocimiento, con su inteligencia. Todo se aclarará.

Así que hay que aprovechar el Bhagavad-gita. Y nuestro poder de comprender aumentará si empezamos nuestro estudio con esta vibración sonora trascendental: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare/ Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare.

Muchas gracias.

 

Back To Godhead © 1993