Nuevo aporte de Madhurya Prabhu

Acepten mis reverencias
 
Todas las Glorias a Srila Prabhupada
 
Para contribuir con esta conversación estoy enviándoles los versos desde el 26 al 28 del cap. 3 del Primer Canto del Srimad Bhagavatam.
 
Su sirviente
Madhurya das
 
SB 1.3.26
 
avatārā hy asaṅkhyeyā
hareḥ sattva-nidher dvijāḥ
yathāvidāsinaḥ kulyāḥ
sarasaḥ syuḥ sahasraśaḥ

 
Traducción:
 
¡Oh, brāhmaṇas!, las encarnaciones del Señor son innumerables, como riachuelos provenientes de inagotables manantiales de agua.
 
Significado:
 
La lista de encarnaciones de la Personalidad de Dios que se da aquí no está completa. Es sólo una visión parcial de todas las encarnaciones. Hay muchas otras, tales como Śrī Hayagrīva, Hari, Haṁsa, Pṛśnigarbha, Vibhu, Satyasena, Vaikuṇṭha, Sārvabhauma, Viṣvaksena, Dharmasetu, Sudhāmā, Yogeśvara, Bṛhadbhāun, y otras de épocas anteriores. Śrī Prahlāda Mahārāja dijo en su oración: “Mi Señor, Tú manifiestas tantas encarnaciones como especies de vida hay, es decir, los seres acuáticos, los vegetales, los reptiles, las aves, las bestias, los hombres, los semidioses, etc., sólo para cuidar a los fieles y aniquilar a los infieles. De esa manera Tú haces Tu advenimiento, conforme a la necesidad de los diferentes yugas. En el Kali-yuga, Te has encarnado con el atuendo de un devoto”. Esa encarnación del Señor en Kali-yuga es el Señor Caitanya Mahāprabhu. Hay muchos otros lugares, tanto en el Bhāgavatam como en otras Escrituras, en que se menciona explícitamente la encarnación del Señor como Śrī Caitanya Mahāprabhu. En la Brahma-saṁhitā también se dice indirectamente que, aunque hay muchas encarnaciones del Señor, tales como Rāma, Nṛsiṁha, Varāha, Matsya, Kūrma y muchas otras, el propio Señor a veces se encarna en persona. El Señor Kṛṣṇa y el Señor Śrī Caitanya Mahāprabhu no son, entonces, encarnaciones, sino la fuente original de todas las demás encarnaciones. Esto se explicará claramente en los siguientes ślokas. Así que el Señor es el manantial inagotable de innumerables encarnaciones que no siempre se mencionan. Pero esas encarnaciones se distinguen mediante hazañas específicas y extraordinarias, que a cualquier ser viviente le resultan imposibles de ejecutar. Ésa es la prueba general para identificar a una encarnación del Señor, apoderada directa o indirectamente. Algunas de las encarnaciones que se mencionaron anteriormente casi son porciones plenarias. Por ejemplo, los Kumāras están apoderados con conocimiento trascendental. Śrī Nārada está apoderado con servicio devocional. Mahārāja Pṛthu es una encarnación apoderada con la función ejecutiva. La encarnación Matsya es directamente una porción plenaria. De manera que las innumerables encarnaciones del Señor se manifiestan constantemente por todos los universos, sin cesar, como agua que emana constantemente de las cataratas.
 
SB 1.3.27
 
ṛṣayo manavo devā
manu-putrā mahaujasaḥ
kalāḥ sarve harer eva
saprajāpatayaḥ smṛtāḥ

 
Traducción:
Todos los ṛṣis, Manus, semidioses y descendientes de Manu, que son especialmente poderosos, son porciones plenarias o porciones de las porciones plenarias del Señor. Esto también incluye a todos los Prajāpatis.
 
Significado:
 
Aquellos que comparativamente son menos poderosos se llaman vibhūti, y aquellos que comparativamente son más poderosos se llaman encarnaciones āveśa.
 
SB 1.3.28
 
ete cāṁśa-kalāḥ puṁsaḥ
kṛṣṇas tu bhagavān svayam
indrāri-vyākulaṁ lokaṁ
mṛḍayanti yuge yuge

 
Traducción:
 
Todas las encarnaciones anteriormente mencionadas son, o bien porciones plenarias, o porciones de las porciones plenarias del Señor, pero el Señor Śrī Kṛṣṇa es la Personalidad de Dios original. Todas ellas aparecen en los planetas, siempre que hay un disturbio creado por los ateos. El Señor se encarna para proteger a los teístas.
 
Significado:
 
En esta estrofa en particular, al Señor Śrī Kṛṣṇa, la Personalidad de Dios, se le distingue de las demás encarnaciones. A Él se le incluye entre los avatāras (encarnaciones), debido a que, por Su misericordia sin causa, Él desciende de Su morada trascendental. Avatāra significa “aquel que desciende”. Todas las encarnaciones del Señor, incluyendo al propio Señor, descienden a los diferentes planetas del mundo material, así como también en diferentes especies de vida, para cumplir con misiones específicas. Algunas veces Él Mismo viene, y otras veces Sus diferentes porciones plenarias o partes de las porciones plenarias, o Sus porciones diferenciadas - directa o indirectamente apoderadas por Él - , descienden a este mundo material para ejecutar ciertas funciones específicas. Originalmente, el Señor está colmado de todas las opulencias: pleno valor, plena fama, plena belleza, pleno conocimiento y plena renunciación. Cuando éstas se manifiestan parcialmente a través de las porciones plenarias o partes de las porciones plenarias, debe notarse que para esas funciones específicas se requiere de ciertas manifestaciones de Sus diferentes poderes. Cuando en la habitación se encienden las pequeñas bombillas eléctricas, ello no significa que la planta eléctrica queda limitada por las pequeñas bombillas. La misma planta puede proporcionar potencia para operar dinamos industriales a gran escala con voltajes mucho mayores. De forma similar, las encarnaciones del Señor despliegan poderes limitados, pues ésa es la cantidad de poder que se necesita en ese momento en particular.
 
Por ejemplo, el Señor Paraśurāma y el Señor Nṛsiṁha exhibieron una opulencia poco usual, el primero al matar veintiuna veces a los kṣatriyas desobedientes, y el segundo al matar al muy poderoso ateo Hiraṇyakaśipu. Hiraṇyakaśipu era tan poderoso, que incluso los semidioses de otros planetas temblaban cuando él simplemente fruncía el ceño. Los semidioses de los niveles superiores de existencia material superan en mucho a los seres humanos más acaudalados, tanto en duración de la vida, como en belleza, riqueza, enseres de que disponen, y en todos los demás aspectos. Aun así, ellos le temían a Hiraṇyakaśipu. De manera que, simplemente podemos imaginarnos cuán poderoso era Hiraṇyakaśipu en este mundo material. Pero hasta Hiraṇyakaśipu fue cortado en pequeños pedazos por las uñas del Señor Nṛsiṁha. Esto significa que nadie que sea poderoso materialmente, puede soportar la fuerza de las uñas del Señor. De igual modo, Jāmadagnya exhibió el poder del Señor para matar a todos los reyes desobedientes y poderosamente situados en sus respectivos Estados. Nārada, la apoderada encarnación del Señor, y Varāha, la encarnación plenaria, así como el Señor Buda, apoderado indirectamente, crearon fe en las grandes masas. Las encarnaciones de Rāma y Dhanvantari exhibieron Su fama, y Balarāma, Mohinī y Vāmana exhibieron Su belleza. Dattātreya, Matsya, Kumāra y Kapila exhibieron Su conocimiento trascendental. Los Ṛṣis Nara y Nārāyaṇa exhibieron Su renunciación. De modo que todas las diferentes encarnaciones del Señor manifestaron directa o indirectamente diferentes características, pero el Señor Kṛṣṇa, el Señor Primordial, exhibió todas las características de Dios, y así queda confirmado que Él es la fuente de todas las demás encarnaciones. Y la característica más extraordinaria que exhibió el Señor Śrī Kṛṣṇa fue la manifestación de Sus pasatiempos con las pastorcillas de vacas, manifestación realizada por Su energía interna. Sus pasatiempos con las gopīs son todos exhibiciones de existencia, bienaventuranza y conocimiento trascendentales, aunque se manifiestan aparentemente como amor sexual. El atractivo específico de Sus pasatiempos con las gopīs nunca debe ser malentendido. El Bhāgavatam relata esos pasatiempos trascendentales en el Décimo Canto. Y para que se pueda llegar a la posición de entender la naturaleza trascendental de los pasatiempos del Señor Kṛṣṇa con las gopīs, el Bhāgavatam promueve gradualmente al estudiante a través de los nueve cantos anteriores.
 
Según declaración de Śrīla Jīva Gosvāmī, de conformidad con las fuentes autoritativas, el Señor Kṛṣṇa es la fuente de todas las demás encarnaciones. No ha de creerse que el Señor Kṛṣṇa tiene alguna fuente a partir de la cual se encarna. Todas las señales de la Verdad Suprema se hallan presentes en pleno en la persona del Señor Śrī Kṛṣṇa, y en la Bhagavad-gītā el Señor declara enfáticamente que no hay verdad mayor ni igual a Él. En esta estrofa, la palabrasvayam se menciona particularmente para confirmar que el Señor Kṛṣṇa no tiene ninguna otra fuente aparte de Sí Mismo. Aunque en otros lugares a las encarnaciones se las describe como bhagavān debido a sus funciones específicas, en ninguna parte se declara que son la Personalidad Suprema. En esta estrofa, la palabra svayam denota la supremacía como el summum bonum.
 
Kṛṣṇa, el summum bonum, no tiene igual. Él Mismo se ha expandido en varias partes, porciones y partículas, como svayaṁ-rūpam, svayaṁ prakāśa, tad-ekātmā, prābhava, vaibhava, vilāsa, avatāra, āveśa y jivas, provistas todas de innumerables energías que son precisamente las adecuadas para las personas y personalidades respectivas. Eruditos entendidos en los temas trascendentales han analizado cuidadosamente a Kṛṣṇa, el summum bonum, indicando que tiene sesenta y cuatro atributos principales. Todas las expansiones o categorías del Señor poseen únicamente porcentajes de estos atributos. Pero Śrī Kṛṣṇa posee los atributos en un cien por cien. Y Sus expansiones personales, tales como svayaṁ prakāśa tad-ekātmā, hasta las categorías de los avatāras - que son todos viṣṇu-tattva - , poseen hasta un noventa y tres por ciento de estos atributos trascendentales. El Señor Śiva, que ni es avatāra ni āveśa, ni se encuentra entre los dos, posee casi un ochenta y cuatro por ciento de los atributos. Pero los jīvas, o los seres vivientes individuales de los diferentes niveles de vida, poseen hasta el límite de setenta y ocho por ciento de los atributos. En el estado condicionado de la existencia material, el ser viviente posee estos atributos en una cantidad muy pequeña, que varía en términos de su vida piadosa. El ser viviente más perfecto de todos es Brahmā, el administrador supremo de un universo. Él posee en pleno setenta y ocho por ciento de los atributos. Todos los demás semidioses tienen los mismos atributos en menor cantidad, mientras que los seres humanos poseen los atributos en una cantidad muy diminuta. La pauta de la perfección para un ser humano es la de desarrollar en pleno los atributos hasta el setenta y ocho por ciento. El ser viviente nunca puede poseer atributos como Śiva, Viṣṇu o el Señor Kṛṣṇa. Un ser viviente puede adquirir carácter divino mediante el desarrollo en pleno del setenta y ocho por ciento de los atributos trascendentales, pero nunca puede volverse un Dios como Śiva, Viṣṇu o Kṛṣṇa. Él puede volverse un Brahmā a su debido tiempo. Los seres vivientes divinos, que residen todos en los planetas del cielo espiritual, son asociados eternos de Dios en diferentes planetas espirituales, denominados Hari-dhāma y Maheśa-dhama. La morada del Señor Kṛṣṇa, que se halla por encima de todos los planetas espirituales, se llama Kṛṣṇaloka o Goloka Vṛndāvana, y el ser viviente que se ha perfeccionado mediante el desarrollo del setenta y ocho por ciento de todos los atributos anteriormente mencionados, puede entrar en el planeta de Kṛṣṇaloka después de dejar el cuerpo material actual.